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Las Lenguas de éstos Pueblos

      Podemos decir que sus leguas no habían alcanzado estadios superiores de expresión, razón por la cual el dominio y supervivencia del idioma quichua fue profundo, en un proceso que comenzó antes de la llegada española.

      Y en las márgenes del río Salado, por su menor contacto con la cultura hispánica posterior, perduraron por más tiempo algunas de las características propias de estos pueblos, entre ellas, la larga sedimentación del idioma quichua, la "lengua general del Perú", que sobrevivió a otros innumerables dialectos de tribus menos civilizadas; además lo siguieron hablando frailes y misioneros como forma de catequización general.

       La toponimia santiagueña demuestra en forma cabal con los nombres de los poblados indígenas, ó lugares que se conservan, en algunos casos, hasta el presente. "Los pueblos de indios más antiguos de que se tiene noticia, que pertenecieron a la jurisdicción de Santiago del Estero -sostuvo el historiador Andrés A. Figueroa- fueron los de Conso, Maquijata, Collagasta, Tuama, Manogasta, Soconcho, y Salavina, los tres primeros, en la sierra, hacia el poniente, y los otros escalonados sobre el río Dulce."  La mayoría de estas denominaciones provienen del quichua, con indudable anterioridad a la conquista española, lo que desvirtúa ciertas creencias acerca de la posible introducción de este idioma por parte de los españoles que lo habrían traído del Perú como medio principal de evangelización. Al respecto decía Figueroa al advertir los nombres de poblaciones indígenas: "El gasta que ha llegado hasta nosotros es el llacta quichua  mal pronunciado, que significa asimismo pueblo". 

      El quichua no fue una lengua aluvional poshispánica sino una consecuencia de una dominación político-cultural asentada en esta región dentro de los cánones del vasallaje incaico. Una mansa conquista que operaba por asimilación, permitía el gobierno autónomo de las comunidades sometidas y las encaminaba a sus módulos civilizadores, mediante el idioma, los caminos o los tambos, que servían de paradores o postas entre el Cuzco y las provincias subordinadas al Imperio.

      Las tribus santiagueñas, cuyo mayor desarrollo alcanzaron los Juríes, con su vida sedentaria alrededor de grandes poblados y la superación de su etapa agroalfarera por medio de una economía industriosa, se encontraban en pleno proceso civilizador al llegar los españoles. Es indudable igualmente, según sostiene el doctor Emilio Christensen que dentro del territorio santiagueño quedaban "algunos reductos étnicos-lingüísticos supérstites de las tribus progenitoras originarias", pero en el cuadro general, Santiago del Estero fue un verdadero epicentro regional prehispánico. (Esta base preexistente se mantuvo en el ordenamiento institucional de la conquista, y fue aprovechado por los españoles para afianzar desde aquí la colonización del actual territorio argentino. Se convirtió a Santiago del Estero en la capital de la Gobernación del Tucumán, continuando la sabia organización indígena precedente).

(Todos los párrafos extraídos del libro "Historia de Santiago del Estero" de Luis C. Alen Lascano.)